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miércoles, 15 de mayo de 2013

"Nocturno" y "Angela Della Morte", de Salvador Sanz


Admito que mi conocimiento del cómic nacional está en nivel "apprentice", especialmente en lo referido a autores actuales. Pocas veces agarré una revista Fierro y la ojée. Sí, probablemente alguno piense que soy lo menos, pero el formato de ese tipo de revistas, el formato antología, me genera algo de rechazo. El leer fragmentos bastante cortos de una historia a largo plazo se me hace dificil (incluso me cuesta con el formato clásico de comic book USA de 22 páginas, se me hace poco, por lo que generalmente, en las publicaciones seriadas, espero a acumular varios números para leer). Pero en algunas ocasiones, esas historias son recopiladas en tomos y le facilitan el trabajo a locos como yo.

Me encontré por primera vez con el trabajo de Salvador Sanz, un joven guionista y dibujante argentino, en el formato de tomo, con su cómic "Angela Della Morte". Sanz es un gran escritor de ciencia ficción, pero sobre todo es un gran dibujante. Sus diseños, sus animales, sus paisajes, sus fondos cuidados en todo los detalles, su utilización de distintos grises y la vida con la que hace los ojos de sus personajes me encantaron desde el principio. Podría decir que su principal defecto son los rostros, a veces me cuesta diferenciar a los personajes por sus rostros, aunque quizás Sanz lo sabe, y por eso utiliza otras herramientas para ayudar al lector.

Angela della Morte (recopilada en 2011 por Ovni Press) me parece una linda historia de ciencia ficción. No es magnífica, pero si es recontradisfrutable. El planteo es muy muy original, con una organización que maneja intereses muy particulares, personas que tienen la capacidad de saltar de cuerpos a través de la liberación de sus "almas" en simulacros de muerte. Angela, la protagonista, va cambiando de cuerpo según la misión. Algo muy groso que logra el relato es que uno, a pesar de los cambios de apariencia, pueda seguir la historia sin ningún drama. Angela propone un interesante viaje: la historia comienza ya avanzada en lo que sería una trama típica, nos presentan a la protagonista ya actuando, y sus habilidades y su mundo los vamos conociendo mientras ella se encuentra con el primer gran conflicto (y el más importante de toda la historia): hay alguien más utilizando el viaje de almas. A partir de ahí, vamos descubriendo el pasado de Angela y de todo este mundo, hasta llegar a una gran historia final, con algunos toques de viaje metafísico. El final deja al lector con la necesidad de seguir leyendo. No porque la historia quede abierta, sino más bien porque se puede contar mucho más. Y Sanz lo quiso hacer así, ya está trabajando en la continuación de esta historia.

Angela en la Luna


Nocturno (recopilado en 2009 por Ivrea) es la gloria. Si el viaje de Angela della Morte era un viaje entretenido en auto, el de Nocturno es una montaña rusa. La historia transcurre en un plano totalmente distinto al de Angela. El planteo comienza con dos protagonistas, con la extraña capacidad de transformarse en unas retorcidas aves, increíblemente dibujadas por Sanz. El relato nos presenta a Lucio y Lucía, dos jóvenes con esta extraña habilidad, adquirida luego de un inocente truco de magia en el acto de un peculiar mago. El dibujo en toda la historia (a excepción de los rostros) es sublime. Los paisajes, los diseños y los detalles que el autor le pone a las aves le agregan al viaje de Nocturno una categoría extra. Sanz no se queda simplemente con el plot sencillo de "jóvenes que se transforman en pájaros", no, le da más vueltas, y arma una gran historia con varias vueltas de tuerca, con algún toque gráfico muy de Matrix pero metido en una historia totalmente distinta, donde destaca la capacidad del dibujante en mostrarte que estás en Buenos Aires, o que viajas a Puerto Madryn, dando sensaciones de rutina desde el dibujo, o de exhaltación desde las impresionantes páginas dobles, o las grandes viñetas con ángulos amplios. En algunas partes (como la escena de sexo entre los protagonistas), se notan unos toques muy a lo Moore, muy cinematográficos, donde Sanz utiliza la misma diagramación y forma de las viñetas para darle un ritmo distinto a esa escena. Magnífico. Salvador Sanz incluso aprovecha para autorretratarse al pasar en un cuadro pequeño. Sigo embelezado por esas grandiosas aves y ese muelle de Puerto Madryn. Y las últimas dos páginas son el baño de chocolate para este helado de Cadore. Geniales. 


Las aves de Nocturno, desde lo alto.
Recomiendo mucho al lector darle una oportunidad a autores como Sanz. Garantizo que no va a defraudarse por esos dibujos y esas historias.