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| Portada de All Star Superman #1. La belleza de Superman sentado, observando Metrópolis desde las nubes, es increíble. |
¿Qué hace falta decir de Superman? Superman es el origen de todo. Usando un poco de jerga científica, Superman es el holotipo del superhéroe (holotipo hace referencia al ejemplar que se usa para definir una especie en ciencias biológicas, y que se utiliza como patrón para calificar e incluir dentro de esa categoría a todos los otros ejemplares). Si Joe Shuster y Jerry Siegel no hubieran imaginado al Hombre de Acero, la historia moderna no tendría mitologías modernas.
A principios de la década de 1990, ya con un Superman que acumulaba más de 50 años de historias y con canas bastante visibles a los costados de su cabeza, se discutía acerca del papel del personaje en tiempos más modernos. ¿Superman está pasado de moda? ¿Superman representa ideales inocentes, más propios de una época más naif? ¿Superman es tan solo un símbolo de Estados Unidos? Estas son algunas preguntas y discusiones que pasan por la cabeza de cualquiera que se introduce en una charla sobre Superman incluso hoy.
Para responder a eso, y demostrar la importancia de este ícono, Grant Morrison escribió All Star Superman. Debo reconocer que la primera vez que leí esta historia no comprendí su dimensión. Fue una de las primeras cosas que leí dentro de DC, y pensaba que era otra versión del clásico origen de Superman que ya nadie desconoce. No sabía quién era Morrison, pero sin embargo, me pareció una historia muy linda, muy completa. Pero de a poco, volviendo a ver cada página, cada línea de diálogo, me iba gustando, y más, y más.
Primero metámosnos un toque con lo técnico: dibujada por Frank Quitely, All Star Superman narra una historia en doce capítulos sobre lo que podrían ser los últimos días de Superman, realizando antes de su muerte, doce legendarios trabajos (emulando las míticas doce tareas del Hércules de los mitos griegos). Equivale a lo que en DC Comics suelen llamar un "Elseworld", una historia paralela, no centrada en la continuidad oficial de su Tierra Uno. A lo largo de la episodios, Superman se enfrenta a diversos problemas, y la galeria de secundarios y villanos más clásicos del hombre del mañana desfila por las páginas. No falta su eterna relación con Lois Lane, su siempre amigo Jimmy Olsen, o su perfecta némesis Lex Luthor. Pero Morrison, como siempre hace, va más allá.
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| Superman vuela, magistralmente, hacia el Sol, en la segunda página de la historia. |
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| Superwoman y Superman en la Luna, All Star Superman #3 |
Frank Quitely se luce. Y se luce muchísimo. Su retrato de Clark Kent como un grandote torpe, humano, con la mirada siempre distraída, hace que incluso el lector caiga en ese mágico embrujo que produce Clark al ocultar su otra personalidad. Y cuando Quitely dibuja a Superman genera una imagen sublime. No sólo brillante, sublime. El Superman de Quitely es un extraterrestre más humano que cualquier habitante de la Tierra. Quitely logra crear un ícono con su dibujo, genera lo más cercano a una imagen religiosa. Superman brilla. Superman es Jesús hablándole a la multitud durante del sermón de la montaña. Superman es Hércules separando las rocas para crear el peñón de Gibraltar, es Jasón atado al mástil mientras cantan las Sirenas. Superman es la acumulación de todos los héroes mitológicos y de todas las figuras religiosas. Y todo eso gracias a Morrison y Quitely.
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| Superboy y Krypto, lado a lado, en All Star Superman #6. |
Grant Morrison logra escribir un increíble homenaje a toda la historia del Hombre de Acero, y al mismo tiempo escribir quizás la mejor historia del personaje.
All Star Superman es un viaje increíble, emocionante, y por sobre todo, es un cómic hermoso. Creo que esa es la palabra que mejor lo califica. Hermoso.
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